
Su garganta era un nudo, no sabía si llorar o hablar. Era la primera vez que estaba en un grupo de apoyo y no quería estar allí. Su mente le jugaba con ideas de fuga o le daba la idea de hacer un escándalo y que lo tomaran por frenético o esquizofrénico y que lo sacaran de allí. Mientras todos hablaban, lloraban y se consolaban, él sólo pensaba en cómo escapar de allí sigilosa y respetuosamente. Se le ocurrió salir para el baño y no volver jamás. Así que se levantó, con voz de galán dijo: "con el permiso..." se volteó, se le viró un tobillo y cayó sobre los abultados pechos de Margarita. FIN

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